Es una villa de la provincia de Salamanca perteneciente al partido judicial de Vitigudino y a la comarca del Abadengo.
El poblamiento de estos lugares se remonta a la era de los megalitos (dólmenes de la Nova del Rocío), continúa en la Segunda Edad del Hierro (500 a.C.) con los castros de Moncalvo y de la Escala y llega a su esplendor en la época romana, de la que se conservan la Puente Caída, la Fuente Atrás y sobre todo la necrópolis de Cabeza de San Pedro, donde se han encontrado más de seiscientas estelas, fragmentos de tégula y cerámica vulgar.
De la invasión y ocupación árabe del territorio no se guarda recuerdo, sí de la repoblación en el siglo XII con el nombre de Teneyosa, en torno a un castillo que existía en el cerro de San Pedro. En el siglo XIII con los sillares del castillo se construyó, en el mismo lugar, la ermita del Cristo de la Misericordia que es de estilo románico.
En el siglo XIV, al desaparecer la Orden de los Templarios, pasó a ser un señorío solariego, del que los vecinos se desprenden por la fuerza, se supone que en el siglo XV, y del que se guarda aún recuerdo.
Queda constancia de la defensa de los pasos de Hinojosa, haciendo frente al avance del ejército francés durante la Guerra de la Independencia; sus vecinos lucharon codo con codo con los de Lumbrales, los de San Felices y los de Ahigal; de la batalla contra el francés son aún testigos la espadaña de la iglesia del poblado de San Leonardo, destruido entonces, y el paraje conocido como “Cañada de los Muertos”, que quedó abandonado tal vez por la pestilencia de las víctimas insepultas.
La gran extensión de su término, 92'3 km2, es debida a que Hinojosa tuvo un anejo o pedanía llamado San Leonardo, del que sólo nos queda la espadaña de su iglesia. Tiene una altitud de 601 m. sobre el nivel del mar y limita con Portugal y con los municipios de Saucelle, La Fregeneda, Sobradillo, La Redonda, Bermellar y Lumbrales. Pertenece a la Diócesis de Ciudad Rodrigo.
En su paisaje se combina la penillanura de la altiplanicie con el valle propiamente arribeño. El encajamiento del río Duero, que en este sector discurre por debajo de los 140 metros, obliga a los ríos tributarios (Camaces, Froya y Huebra), a encajarse profundamente en el terreno formándose quebradas y cachoneras (Cachón del Camaces), que además de una belleza impactante, sirven de refugio a una rica y abundante avifauna de: buitres leonados, alimoches, águilas perdiceras, búhos reales o el avión roquero, por ej., que asientan sus nidos en los farallones de esta zona. No es difícil encontrarse con zorros, ginetas, jabalíes o nutrias.
El suelo, no muy fértil por ser granítico, está sujeto por paredones y bancales, algunos ya abandonados, y sustenta vides, olivos y almendros. Algunas de las especies autóctonas que podemos encontrar en el término son: Encina, olivilla, almez, arce, fresno, cornicabra, espino albar, escoba blanca, escoba amarilla, jaguarzo, jara, torvisco, rusco y chumbera.
La economía tradicional es prioritariamente ganadera. La cabaña pecuaria está constituida básicamente por cabras, vacas y sobre todo ovejas, que constituyen la principal fuente de riqueza con la cría de corderos y la producción de un riquísimo y afamado queso de oveja. La actividad agrícola es, en su mayoría, complementaria de la actividad ganadera.
La población de Hinojosa muestra los esperados índices de envejecimiento. Hay un alto porcentaje de personas mayores de 60 años y la tasa de natalidad es muy baja. La edad media se sitúa sobre los 50 años, sobre un total de 875 habitantes. Se detecta un descenso sostenido de la población que ha pasado de 925 en el año 1.995 a los 875 actuales. Respecto a la educación cabe señalar que la mayoría de la población tiene una titularidad inferior a graduado escolar, habiendo un total de 45 personas analfabetas.
De gran interés artístico es la ermita de San Pedro o del Santísimo Cristo de la Misericordia, obra románica del siglo XIII, de una sola nave, en piedra de cantería, que conserva sus tres portadas (una de ellas convertida en un magnífico ventanal), con tres pares de columnas, arquivoltas, molduras y capiteles de cogollo, así como los modillones de las alas que tienen forma de cabeza. Se le añadió la capilla en el siglo XV. La talla del Cristo de la Misericordia es del siglo XIII.
La iglesia parroquial de San Pedro es una obra gótica, con bóvedas de crucería, planta de cruz, con cuatro retablos barrocos y la serie de imágenes siguientes: San Pedro, Santa Lucía (s. XVI), Virgen del Rosario (s. XV), Cristo del Aire (s. XV) e Inmaculada (s. XVII).
De interés son algunas edificaciones que conservan fachadas y elementos de gran valor como el Ayuntamiento con su torre del reloj, el “Portalito” o la Casa de la Ciriaca. Añádanse la Fuente Romana, la Puente Caída, el Puente Viejo y las tumbas visigóticas sitas en el camino de Hinojosa a La Fregeneda. Existen también varios y vistosos cruceros.
El término municipal de Hinojosa de Duero ofrece lugares de gran valor y variedad paisajísticos. Algunos de los tesos como el del Castillo o de la Ermita con el Sagrado Corazón y el de Santa Bárbara con un crucero ofrecen excelentes vistas. Al norte hay escarpadas riberas y profundos cañones y sin embargo por el sur se extienden los encinares y los campos de cereales. Los aspectos generales del “arribe”, como el clima, la vegetación o el paisaje son semejantes a los de sus vecinos y comparte con ellos rasgos comunes en el habla y en las ancestrales costumbres. Los encinares y escobonales dejan paso, a medida que nos acercamos al “arribe”, a una vegetación más termófila y en el fondo de los valles se encuentran especies como los olivares, cornicabras o chumberas. Los olivares también se cultivan en bancales en las proximidades de los hondones fluviales.
De las fiestas y tradiciones, cabe señalar los días en que se sale a comer el hornazo a la dehesa comunal, el domingo, lunes y martes de Pascua. A finales de abril se celebra la fiesta del Cristo de la Misericordia con el traslado en procesión desde su ermita hasta la iglesia parroquial para la novena y regresa, también en procesión, a la ermita el último domingo de abril. Las fiestas mayores se celebran en torno a San Juan (24 de junio) con varios días festivos y celebraciones religiosas, taurinas y el “baile de la bandera”. Esta gesta, la de “echar la bandera” o “bailar la bandera” rememora el alzamiento del pueblo contra el señor feudal que tenía derecho de pernada. En su nombre un alabardero recorre la plaza en un paseo de mofa que acaba cuando el abanderado y los mayordomos, en representación del pueblo, consiguen “buscarle las vueltas” y hacerlo huir.
La gastronomía ofrece riquísimos dulces (magdalenas, mantecadas, galletas de nata, perronillas, mantecadas de aguardiente, repelaos, rosquillas bañadas y tortas), obleas, el afamado “queso de Hinojosa” (elaborado con leche pura de oveja). Del campo se obtienen almendras y miel, que se utilizan en postres y dulces.
El proceso de elaboración del queso conserva mucho de la tradición. La leche es llevada en cántaras a las cubas, donde se calienta hasta los 30º C y se le añade el cuajo. La leche cuajada se calienta de nuevo y cuando va perdiendo el suero se desmenuza y se mete en los moldes cubiertos por un paño y se colocan en la prensa. Al día siguiente se echan en salmuera y de ahí pasan al secadero, donde permanecen al menos 60 días.
Como ya se ha señalado, el término municipal de Hinojosa ofrece posibilidades para el disfrutar de lugares de interés artístico o arqueológico y para el senderismo por los variados parajes a través de algunas rutas como la de la Peña de la Vela que lleva hasta la ribera del Duero, la del Moncalvo (que conduce al teso de su nombre donde hay importantes restos romanos y desde donde se puede contemplar la desembocadura del Huebra en el Duero), la del Camaces (que permite conocer el encajonado recorrido de este río y el puerto de la Molinera), al de Malgarrida (que lleva al viajero hasta el castillo de Malgarrida y ofrece una buena vista del Huebra). También el municipio cuenta con unas piscinas municipales para los bañistas y es posible recorrer parte de la vía férrea o ruta de los Túneles, que durante un tiempo pudo recorrerse en unas bicicletas adaptadas hasta que los impedimentos legales de RENFE acabaron con esta oportunidad única.