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CIUDAD RODRIGO |
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I CONCURSO DE ORTOGRAFÍA “ABADENGO”
■ Acentúa las palabras que lo necesiten:
vacia - hervir - puntua
- vandalo - valor - vano - vio - seis - avaro -
longevo - novisimo
evaluaban - palido - concavo
- lluvia - vela - vigia - movil
- ave - vino - vamonos - balanza
regimen - acertar - Alvarez
- cafe - pajaro - titere - dieciseis – huida - lapiz - yegua - robot
azul - examen - Carmen - sonreir - esteril - rodearon - jesuita - apostol
- caracter.
■ Escribe “B” o “V” en el hueco de cada palabra, según sea
necesario:
o___servación pa___o a___rumar ad___erbio
__erdadero pol___areda
___isita a___rigo
tran___ía sá___ana al___aricoque afecti___o
li___reta sel___a ar___usto
agrada___le
mo___ilidad sil___ar ___aba ___illano
■ Escribe las siguientes palabras con “h” o sin “h”, según
corresponda:
__ierbajo
- __orfandad - __uella - mal__echor
- __osamenta - __óvulo
des__echable
- de__esa - an__elo - pro__eza - pro__ibir - __echaste
__abajo - a__ora - __ablador - __ada - __erida - __ampolla - __ondo
■ Escribe “y”
o “ll”:
pose__endo
-
o__a - ca___ó - se__o - a__er - bo___a - sa__a
__egua
-
__erno - ___ave - a___í - ba___eta - atrope__ar - ca__ar
■ Escribe “g”
o “j”: gara___e - ___eranio - equipa___e - esco___er - sumer___ir tonela___e - te__er - sabota___e
- restrin___ido
- tra___e
■
En las
siguientes frases utiliza la forma apropiada (porqué, porque, por qué, por
que):
¿No lo comiste
____________ no te gustaba? Ya nos explicará ____________ dimitió
Esa es la calle __________
circulan más coches. No entiendo el ___________ de su actitud.
También ella tiene sus
_____________ para sentirse ofendida.
No sé ____________ mientes
tanto. Ya han tapado el boquete __________ se escapó.
Se disgustó ____________
perdió su equipo. Se equivocó _____________ no lo entendía.
Daría cualquier cosa
_____________ me vieran ahora mis padres.
Ahora comprendo
_______________ querías verla otra vez.
■
Dictado:
Aquella noche casi no
cenó. El cansancio acumulado durante el día hizo que se durmiera
apenas se hubo acostado,
pero al cabo de una hora se despertó bruscamente. Entonces
empezaron a acosarle las
ideas más aciagas. Para librarse de ellas se levantó y salió al
balcón; allí respiró
agitadamente el aire húmedo y salobre que traía del puerto cierto olor a
pescado y a brea.
El hombre levantó de nuevo
la vista y, mientras se quitaba las gafas, me preguntó indignado:
– ¿Todavía estás ahí? ¿Qué
hay que hacer para librarse de ti? ¿Me lo quieres decir ya de
una vez? ¿Acaso crees que
tú eres diferente a los demás?
En ese momento yo no supe
qué responder. Me encogí de hombros y me volví otra vez para
salir de allí, mientras
pensaba qué podría haber hecho yo para que me echara a mí aquella bronca. |